Google respira con alivio. La esperada sentencia antimonopolio contra el gigante tecnológico no le obligará a desprenderse de su navegador Chrome, como había solicitado el Departamento de Justicia de Estados Unidos, al considerar que esa medida “sería increíblemente complicada y muy arriesgada”. No obstante, el fallo dictaminado este martes ordena una reestructuración del popular motor de búsqueda de la compañía, consolidado durante las dos últimas décadas como puerta de entrada a internet.
La decisión, dictada por el juez Amit Mehta en Washington tras casi cinco años de investigación, señala que Google —cuyo valor supera los 2,5 billones de dólares— no está obligada a “desprenderse de Chrome ni del sistema operativo Android“, el más extendido del mundo, puesto que “los demandantes se extralimitaron al solicitar la desinversión forzosa de estos activos clave que Google no utilizó para imponer restricciones ilegales”. “Después de dos juicios completos, este tribunal no puede encontrar que el dominio del mercado de Google sea suficientemente atribuible a su conducta ilegal para justificar la desinversión”, reza el fallo.
“Desconcierta y decepciona que el juez dijese hace un año que Google infringe la ley al ser un monopolio y verle decir ahora que no puede hacer nada al respecto. Su decisión no es ni mucho menos suficiente”, valora la abogada y activista estadounidense Cori Crider, investigadora del think tank antimonopolios Open Markets Institute, en declaraciones a EL PERIÓDICO. “El Departamento de Justicia puede presentar una apelación, así que esto no ha terminado”.
Compartir sus datos
Aun así, el juez si establece varias restricciones que cambiarán el funcionamiento de Google. En sus 226 páginas, la sentencia obliga a la compañía, propiedad de la matriz Alphabet, a compartir parte de la fórmula secreta de su buscador con otras empresas de la competencia. Se trata de algunos de sus datos de búsqueda como los índices de búsqueda y datos de interacción del usuario, información que recopila para mejorar la calidad de los resultados, aunque no datos de publicidad. “Una medida de acceso a la información bien diseñada y inteligente puede ser eficaz para impulsar la competencia”, añade Crider.
El gigante tecnológico está analizando detenidamente la orden del juez. En un comunicado compartido en su página web, la vicepresidenta de asuntos regulatorios de Google Lee-Anne Mulholland ha celebrado la decisión de no ordenar la venta de Chrome y ha asegurado que la obligación de compartir esos datos podría “afectar a nuestros usuarios y su privacidad“.
No se prohíben los grandes acuerdos
El fallo prohíbe a Google firmar “cualquier” contrato de exclusividad que ofrezca contraprestaciones por instalar Chrome así como otros servicios como Google Search, Google Assistant o Gemini, su chatbot de inteligencia artificial (IA). El juez considera que esta práctica, habitual en el sector, causaría “daños sustanciales” tanto en sus socios como en sus consumidores.
No obstante, no se prohíben los acuerdos multimillonarios que Google ha mantenido durante años para que su motor de búsqueda esté predeterminado en teléfonos móviles, ordenadores portátiles y otros dispositivos electrónicos. El gigante paga más de 26.000 millones de dólares al año para que su buscador, Chrome o Gemini estén instalados por defecto en smartphones como los iPhone de Apple o los Galaxy de Samsung.
La sentencia solicita el establecimiento de un comité de supervisión para garantizar que Google cumple con las medidas ordenadas por el juez.
Cambio de opinión por la IA
Estos acuerdos fueron uno de los principales problemas que llevaron al juez a determinar el año pasado que Google infringe las leyes y actúa de manera ilegal como un monopolio para mantener el absoluto dominio de su buscador web.
Sin embargo, Mehta reconoce en el fallo que “mucho ha cambiado” y, aunque Google sigue siendo “la empresa dominante”, la IA generativa “puede cambiar las reglas del juego”. “Hoy en día, decenas de millones de personas utilizan chatbots como ChatGPT, Perplexity y Claude para recopilar información que antes buscaban a través de búsquedas en internet”, apunta.
Los inversores han interpretado la decisión como un pequeño tirón de orejas a Google. El optimismo por haber esquivado la fractura de su negocio se ha traducido en bolsa. En el último día, las acciones de Alphabet se han disparado un 5,76% en Wall Street.
Más problemas para Google
Aunque ha esquivado esta bala, Google afronta otros problemas legales. El próximo 22 de septiembre, arrancará en EEUU un juicio para determinar medidas correctivas contra los dos monopolios que la compañía ha mantenido ilegalmente en tecnología publicitaria, rama del negocio de donde Google obtiene gran parte de sus beneficios.
Además, la Unión Europea prepara una multa por ese mismo caso de presunto abuso de poder. Bruselas debía aplicar la sanción el pasado lunes, pero la intervención de la Comisión Europea y la presión de Washington han logrado paralizarla, según adelantó MLex. Fuentes internas han filtrado a Bloomberg que ese paso atrás se debe al temor a que Donald Trump tome represalias que puedan hacer descarrilar el acuerdo comercial transatlántico y dispare los aranceles contra su histórico aliado. “La idea de que vayan a negociar la aplicación de la ley no tiene sentido. Si sacrificamos nuestra autonomía una vez, ¿qué evitará que vuelva a repetirse?”, advierte Crider.
En su segundo mandato, el presidente estadounidense ha abrazado el nacionalismo tecnológico y ha reforzado sus vínculos con las élites de Silicon Valley. Esa alianza le ha llevado a amenazar con golpear económicamente a todo aquel país que ose regular o fiscalizar a las empresas patrias que lideran mercados estratégicos como el de los microchips, las redes sociales, la computación en la nube o la IA.
Подписаться на продолжение чтения
2025-09-02 20:58:00
1757306000
#Судья #позволяет #Google #сохранять #хром
По теме
